El verano de las abejas y la vecina Valeria
En plena floración, el apicultor viajó por tres semanas. Valeria, sin experiencia técnica, siguió el plan, miró sombras y bebederos, mandó fotos diarias y llamó cuando notó zumbido distinto. Se adelantó un enjambre, se rescató temprano, y la miel superó expectativas.